Qué es la presión intraocular

Imagina el ojo de tu perro o gato como un globo pequeño lleno de un líquido trasparente llamado “humor acuoso”. Este líquido mantiene la presión intraocular (PIO) estable, normalmente entre 10 y 25 mmHg aproximadamente, para que el ojo tenga su forma redonda y funcione bien.

Qué es la uveítis

La uveítis es una inflamación de la “capa media” del ojo, la úvea, que incluye el iris y otras estructuras internas. Es como si el ojo se “encendiera” por dentro por una infección, alergia, trauma o enfermedad general.

Por qué la uveítis suele bajar la presión

Lo más habitual es que la uveítis baje la presión dentro del ojo, produciendo hipotonía. ¿Por qué? La inflamación “para” temporalmente la fábrica de líquido, el cuerpo ciliar, y hace que el ojo drene más líquido del normal. Por eso, al medir la presión con un tonómetro, el veterinario suele encontrar valores bajos, a veces menos de 10 mmHg. Esto puede causar dolor, enrojecimiento, pupila muy pequeña y sensibilidad a la luz.

Cuando la uveítis puede subir la presión

Sin embargo, si la uveítis no se controla o se vuelve crónica, puede pasar lo contrario: subir la presión y provocar un glaucoma secundario. Esto se llama uveítis hipertensiva. Los restos de inflamación, como células, proteínas, fibrina u otros restos, taponan los desagües del ojo o pegan el iris donde no debe, como una manguera bloqueada. Entonces la presión sube mucho, duele más y puede dañar el nervio óptico y causar ceguera irreversible.

Resumen

En resumen: la uveítis y la presión intraocular suelen ir “de la mano”. Una presión baja en un ojo rojo y doloroso es una pista clásica de uveítis, pero siempre hay que vigilar porque puede evolucionar a glaucoma. El veterinario mide la presión en cada revisión porque es clave para decidir el tratamiento y evitar complicaciones.

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